miércoles, 30 de marzo de 2011

Mujeres paquistanís desafían a sus tradiciones y se tiñen el pelo

La ciudad ya no les da miedo. “Ahora vamos por Barcelona como si fuera Pakistán”, dicen en una cocina de la calle Carme, en uno de los corazones del Raval, en el piso de la primera asociación de mujeres pakistaníes de Catalunya. “Antes todo era un agobio, pero ahora nos reunimos, hacemos amigas nuevas, nos divertimos, nos ponemos guapas...”, prosiguen Azra Asim, Nabeela Khalid, Bushra Samid y Sheena Ali mientras se buscan canas y el tinte se espesa en el cuenco. “Mi marido al principio no quería dejarme venir, y yo le decía ‘por favor, por favor, por favor... ¡si los niños ya están grandes!’”.

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